Pura Boca
.
A los presidentes populistas se los acusa de prometer cosas imposibles, de imprimir billetes ignorando la inflación, de manipular a los medios, de irresponsables... Pero aun así cada vez más países latinoamericanos les entregan el trono. ¿Por qué? Juan Carlos Eichholz, abogado experto en liderazgo, nos entrega su visión acerca de este fenómeno. Por Luz Edwards.
.
Néstor Kirchner en Argentina, Evo Morales en Bolivia, Hugo Chávez en Venezuela, Fidel Castro en Cuba, Salvador Allende en Chile, Lucio Gutiérrez en Ecuador y Adolf Hitler en Alemania: todos ellos –aunque cada uno en un matiz diferente– son representantes de este estilo de gobernar que es el populismo. El ejemplo de Hitler es extremo, pero –por lo mismo– muy ilustrador. Öl era un hombre de origen humilde y sin profesión que entró de voluntario al ejército alemán. Al cabo de unos a“os le dieron la misión de infiltrarse en el peque“o Partido Obrero Alemán y ahí fue donde se dio cuenta de su don natural para la oratoria. Sus discursos contra el Tratado de Versalles, los políticos y los judíos lo hicieron conocido también fuera del partido, especialmente entre la clase media, los trabajadores en huelga y los grandes industriales. En 1921 Adolf Hitler se impuso como líder del grupo, que pasó a llamarse Partido Nacional Socialista Alemán, y en 1932 lo convirtió en la principal fuerza parlamentaria. Pero lo que provocó tal entusiasmo en las masas no fue el partido en sí, sino este hombre comán y corriente que sacó la voz en nombre de todos los que se sentían incomprendidos y pasados a llevar. En ese momento Hitler se volvió la personificación de un mensaje de esperanza que hacía tiempo necesitaban escuchar. “Frente a una Alemania completamente destruida Hitler se presentó como quien va a resucitar al país y la gente quiso creer eso”, asegura Eichholz y agrega que, para mantener la popularidad, estos hombres parten sus gobiernos tomando medidas efectistas, lo cual profundiza el entusiasmo inicial de la gente. 
.
¿Qué presidente latinoamericano es un buen ejemplo de estas medidas efectistas?
Néstor Kirchner. Cuando llega al poder, lo que hace es descabezar la Corte Suprema y las Fuerzas Armadas. También se va en contra de senadores acusados de corrupción. En el fondo, se hace eco de lo anhelos de la gente y aparece como alguien distinto que va a terminar con todo el desorden existente. Además, le dice al FMI ‘sabe, no le voy a pagar’. En Venezuela la situación es muy parecida. Estos gallos siempre llegan en situaciones muy críticas de sus países, entonces empiezan a prometer todo. Pero, ¿qué pasa después?, ¿qué están haciendo realmente? La verdad es que bien poco.
.
¿Estas autoridades, de verdad creen que están haciendo lo mejor para el país?
Ellos piensan que realmente están sacando al país de los problemas que tienen. No se dan cuenta de que eso es pan para hoy y hambre para mañana.
.
¿Por qué no se produce una real mejoría?
Porque no hay salida posible si la gente no cambia. Si en Argentina, por ejemplo, las personas siguen viviendo de la misma manera que lo han hecho los áltimos 20 a“os, están liquidados. En el sentido de no apretarse el cinturón, de vivir de la informalidad, de que las provincias sigan con el poder que tienen. Cada vez que alguien ha pretendido hacer un cambio sale para afuera. Pasó cuando De la Ráa nombró como ministro de Hacienda a López Murphy quien anunció un ajuste fiscal gigantesco, por lo tanto, una disminución del gasto del Estado. Los argentinos dijeron no, queremos a alguien que nos ayude, no que nos venga a doblar el problema. 
.
Pero, ¿en algún momento la gente se dará cuenta de que esta fórmula no resulta?
Cuánto dura ese enga“o, depende de la idiosincrasia de la gente y de las condiciones externas que se van dando. Si el petróleo estuviera a 10 dólares Chávez estaría en la ruina. Pero, como el petróleo está a casi 40 tiene toda la plata para regalar o subsidiar lo que quiera. Pero, cuando esa situación se haga insostenible, Venezuela va a volver al mismo lugar que estaba antes de que Chávez subiera al poder. La pregunta es a qué nivel de crisis habrá que llegar para animarse a enfrentar los problemas de manera diferente.
.
TELEPOPULISMO Y ENEMIGO EXTERNO
Las comunicaciones son una herramienta fundamental para estos gobernantes. Tanto así, que nació el término “telepopulismo” para graficar lo que pasa con Chávez, quien hasta conduce un programa de radio televisado llamado Aló, Presidente. Otro ejemplo fue Hitler, quien instauró un Ministerio de Propaganda cuya misión era encontrar la forma óptima para difundir las ideas del Nacional Socialismo, utilizando diarios, radio, cine, discursos multitudinarios, etcétera. “En todos estos casos debe haber una política comunicacional sáper fuerte. Porque el anhelo de la gente es que esta persona se comporte como salvador y para eso tiene que estar permanentemente encima, como un padre que está siempre con sus hijos recordándoles lo que deben hacer y vigilando que no se da“en”, explica Eichholz.
.
¿Cuál es la relación de estos presidentes con los medios?
Fidel Castro es due“o de los medios. Chávez eliminó a los opositores. Decir que en Venezuela hay libertad de expresión es una falsedad completa. Si algán medio critica al Presidente, generalmente es contraatacado por el gobierno que tiene un poder tan grande que lo puede hacer quebrar. No se usa la fuerza, sino la palabra. Es lo que pasó con Allende, que se fue contra El Mercurio y se acu“ó la famosa frase “El Mercurio miente”. En Argentina esto es menor pero igual el gobierno marca mucha presencia en los medios.
.
¿Qué discurso es característico en estos gobiernos?
El de nombrar a un enemigo externo que tiene la culpa de todos los problemas del país. En Alemania había crisis total. Qué hizo Hitler: culpó a los judíos. Puso todas las miradas para afuera. Es lo mismo que hace el presidente de Bolivia con el mar. Cada vez que hay una crisis fuerte en ese país, ¿de quién es la culpa? De Chile, y ¿por qué? ‘Porque si nosotros tuviéramos mar todo sería distinto’. En Venezuela y Argentina, todo se lo atribuyen a Estados Unidos.
.
¿Qué hace a América Latina tan proclive a los populismos?
Nosotros tenemos una herencia de un Estado grande, fuerte y, por lo tanto, muy benefactor. Tenemos una tradición paternalista muy distinta de la norteamericana donde hay una cultura del esfuerzo individual. Allá la persona parte de la base de que su prosperidad depende del propio esfuerzo, no de lo que el Estado le provea. También tiene que ver la religión. En el protestantismo la riqueza es se“al de salvación, entonces me esfuerzo para que me vaya bien; en cambio el catolicismo dice que si te va bien tienes que dar, es algo mucho más comunitario. Entonces, cuando en Latinoamérica queremos terminar con este tipo de gobiernos, debemos romper con paradigmas que están arraigados en nuestro ser.